Hace 60 años, Fe y Alegría comenzó a escribir su historia en el Perú allí donde más se necesitaba una escuela, en las periferias de Lima, entre arenas y esteras. Así nació una historia sostenida por una convicción profunda: la educación debe llegar allí donde las oportunidades todavía no llegan.
“Fe y Alegría comienza donde termina el asfalto” se convirtió en una expresión de nuestra identidad. Seis décadas después, esa frontera se ha desplazado. Hoy estamos presentes en 21 regiones del país, en contextos urbanos, rurales, andinos y amazónicos, atendiendo diversas modalidades educativas. Porque los márgenes cambian, las necesidades también y, con ellas, los desafíos de la educación. Lo que permanece es nuestra decisión de estar allí donde se necesita abrir caminos.
Durante estos 60 años, miles de estudiantes, docentes, familias, comunidades, aliados y personas que forman parte de Fe y Alegría han hecho posible esta historia. Una historia de aulas que se levantaron con esfuerzo comunitario, de educadoras y educadores populares que hicieron de su vocación un compromiso y de estudiantes que encontraron nuevas posibilidades para sus proyectos de vida.
Hoy celebramos seis décadas de transformar vidas y construir país, pero también miramos hacia adelante: hacia las nuevas fronteras de la exclusión, hacia quienes todavía enfrentan barreras para ejercer su derecho a la educación y hacia las oportunidades que juntos podemos abrir.












