
Fe y Alegría reconoce a la persona como ser único e irrepetible, pero a la vez en relación con y para los demás. Cada persona es sujeto de derechos, a la protección, educación, buen trato, desarrollo armónico e integral. La persona del estudiante en proceso de formación es el centro del quehacer educativo. Un quehacer educativo que fortalece su identidad, su autoestima y el descubrimiento y consolidación de todas sus potencialidades.
Fe y Alegría opta por dirigir su acción educativa a las personas y comunidades olvidadas por el estado y la sociedad. Prefiere caminar junto a los pobres, excluidos, marginados, vulnerados en su dignidad, humanamente empobrecidos para promover la justicia social y contribuir al cambio de las estructuras económicas, políticas y sociales generadoras de injusticia. Este principio nos invitan a repensar permanentemente el rol de las IIEE para dar respuestas pertinentes, creativas e innovadoras.


Fe y Alegría entiende la educación como un proceso de transformación social que promueve el empoderamiento de las personas y comunidades menos favorecidas, desde el diálogo de saberes y experiencias para que ellas mismas puedan crear, producir, construir respuestas, soluciones, ideas y aprendizajes; en corresponsabilidad con otros actores de la comunidad, generando alianzas y redes para aportar a la solución de los problemas y la mejora de la calidad de vida.
Desde la educación integral que brinda Fe y Alegría, se pone especial atención a tres aspectos fundamentales de la formación humana: formación en la Fe, formación ética y formación ciudadana. Fortalece una ética personal comprometida con el desarrollo de uno mismo, el cuidado por el otro y la responsabilidad de los propios actos y sus consecuencias; apuesta por una educación que forme para el ejercicio de una ciudadanía plena y la conciencia de que todos somos hijos del mismo padre, merecedores de una vida digna.


Para Fe y Alegría una educación inclusiva e intercultural es un derecho y una cuestión de justicia e igualdad. Existe una deuda social con las comunidades y pueblos originarios, con las personas discapacitadas, mujeres, migrantes. La educación inclusiva e intercultural es transversal a la sociedad en su conjunto; pues solo así, podremos contribuir en la formación de personas empoderadas y libres que viven y valoran la pluralidad.
Fe y Alegría forma personas con conciencia y respeto de su dignidad, capaces de exigir y ejercer sus derechos, y que estimen el trabajo como un medio de realización personal y comunitaria. El trabajador es trabajador en tanto que transforma y produce un tipo de sociedad y no solo productos o servicios para un beneficio económico.
En tal sentido nadie puede quedarse al margen del desarrollo de competencias tecnológicas que requiere un mundo en permanente transformación.


Frente a la crisis socioambiental, el compromiso de Fe y Alegría es contribuir en la construcción de modelos alternativos de vida, tanto en lo económico, político, social, y ambiental, cambiando la visión antropocéntrica para orientarnos hacia un buen vivir y un desarrollo humano sostenible que asegure una vida diga para todas las personas.