
En el Perú, Fe y Alegría inicia sus actividades en 1966 con la creación de cinco escuelas públicas en las zonas pobres que circundaban el perímetro de Lima: San Martín de Porres (Fe y Alegría 1 y 2), San Juan de Miraflores (Fe y Alegría 3) y San Juan de Lurigancho (Fe y Alegría 4 y 5).
Desde entonces, cada año Fe y Alegría ha crecido gracias al esfuerzo, trabajo y apoyo de miles de peruanos y peruanas, quienes, a través de diferentes medios, han hecho posible educar con calidad a miles de niños, niñas, adolescentes y adultos de escasos recursos.
En Fe y Alegría se fortalece el sentido de identidad y pertenencia al movimiento de educación popular a través de la profundización del sentido de la Misión y el Ideario de la Federación Fe y Alegría.
Como respuesta a las necesidades del país, se crean los primeros colegios en otras regiones:
Fe y Alegría 14, en el Asentamiento Humano 3 de octubre en Chimbote (Áncash)
Fe y Alegría 15, en el caserío El Indio (Piura)
Fe y Alegría 16, en el Pueblo Joven San Juan de Chimbote (Áncash)


Se refuerza la calidad educativa desde la formación y el acompañamiento de los directivos y docentes.
Se inicia un camino de desarrollo personal y profesional permanente para un mejor servicio educativo.
Se prioriza la formación en y para el trabajo desde la creación e implementación de talleres.
Fe y Alegría va tomando forma paulatinamente para responder de manera efectiva a las necesidades concretas de las comunidades desarrollando propuestas curriculares alternativas a las propuestas tradicionales.
Fe y Alegría asume el desafío de hacerse presente más allá de las zonas urbanas periféricas y emprende una política de diversificación de los proyectos educativos. Se fundan colegios en la selva peruana y se crean redes educativas rurales en zonas andinas y amazónicas.
Ante la demanda poco atendida a estudiantes con necesidades educativas diferentes, Fe y Alegría asume la Educación Básica Especial al crear el Centro de Educación Básica Especial Fe y Alegría 42 en la ciudad de Chimbote (Áncash).


En el marco de una política de inclusión, Fe y Alegría impulsa la atención de jóvenes y adultos que no pudieron culminar sus estudios de educación básica a través del Instituto Radiofónico Fe y Alegría (IRFA), interactuando a través de clases radiales apoyadas con material autoinstructivo impreso, además de reuniones presenciales y a distancia.
Fe y Alegría se incorpora a la Educación Superior al crear los primeros Institutos Superiores Tecnológicos, donde forma profesionales técnicos en carreras acordes a la demanda laboral, el mundo productivo y el desarrollo regional donde se ubican, lo mismo que al conjunto del país.
De acuerdo con las nuevas corrientes pedagógicas, Fe y Alegría elabora su propuesta pedagógica orientada a la transformación de las prácticas docentes y a lograr aprendizajes para la vida.
Se inaugura en las instituciones educativas una etapa de reflexión en torno a la propuesta de formación en valores y aprendizajes esenciales en el marco de una formación integral ciudadana.
Se pone un énfasis importante en la gestión con liderazgo pedagógico de las instituciones educativas, capacitando y especializando a los directivos.
Se fomenta la comunicación e intercambio de experiencias entre directivos en redes educativas por regiones.
Fe y Alegría fortalece la relación con el Ministerio de Educación, las Direcciones Regionales de Educación y las Unidades de Gestión Educativa Local para aportar su experiencia y las innovaciones de sus instituciones educativas.
Fe y Alegría consolida su imagen como educación pública de calidad.

A lo largo de sus 59 años, Fe y Alegría del Perú ha crecido y se ha fortalecido, ampliando su ámbito de acción en 21 regiones del país en las tres modalidades del sistema educativo (Básica Regular, tanto urbana como rural; Básica Especial y Básica Alternativa) y en los diferentes niveles (básico y superior).
Gracias al trabajo conjunto de docentes, padres y madres de familia, de 48 congregaciones religiosas y del Estado peruano, Fe y Alegría del Perú sigue trabajando con la misma ilusión y entusiasmo para cumplir con la misión iniciada por el Padre José María Vélaz: “Formar ciudadanos justos, solidarios y comprometidos con la transformación de su sociedad”.