Consuelo Maribel Córdova Sánchez
Pedagoga territorial y Coordinadora de programa institucionales educativas inclusivas

Consuelo Maribel Córdova Sánchez
Pedagoga territorial y Coordinadora de programa institucionales educativas inclusivas
En muchas escuelas, el recreo —ese momento esperado por todas y todos los estudiantes— puede convertirse, paradójicamente, en un espacio de exclusión. En la I.E. Fe y Alegría 19 de Huaraz (Áncash), un grupo de estudiantes, en su mayoría varones, solía ocupar toda la losa deportiva para jugar fútbol, mientras los demás solo miraban desde los bordes.
Esa realidad llevó a la comunidad educativa a preguntarse: ¿cómo lograr que el recreo sea realmente para todos? Y así nació la propuesta Recreos Dinámicos Inclusivos (REDIN), una iniciativa que transformó el tiempo libre en una oportunidad para convivir, aprender y disfrutar juntos.

La iniciativa surgió frente a una problemática concreta: la apropiación del espacio por un solo grupo, la consecuente exclusión de otros estudiantes y la presencia de conflictos. Frente a ello, la escuela definió un propósito claro: fomentar una cultura inclusiva y promover una convivencia más justa, participativa y alegre.
La propuesta fue sencilla, pero profundamente significativa: organizar estaciones de juego supervisadas. El patio, antes dominado por una sola actividad que era el fútbol, se llenó de movimiento, risas y colores. Se propusieron juegos tradicionales como las carreras de aros, salta soga, carrera de costales, trompo, juego de yaces, juego del mundo, kiwi; juegos lúdicos matemáticos como recrestep y recrepiensa (retos que se resuelven en grupos) y por último la promoción de lectura al aire libre. Cada estudiante pudo elegir dónde participar, descubriendo nuevas formas de jugar, colaborar y compartir.

El impacto del proyecto se notó rápidamente:
Como todo cambio, no fue fácil al inicio. Algunos estudiantes se resistieron a dejar las rutinas tradicionales del fútbol diario. Pero bastó ver los primeros resultados —un ambiente más tranquilo, colaborativo y feliz— para que la propuesta se consolidara.

La experiencia del REDIN demuestra que transformar el recreo es transformar la escuela. Si aspiramos a una educación verdaderamente inclusiva, debemos mirar el patio escolar como un espacio de aprendizaje, convivencia y derechos. Gestionar este espacio desde una perspectiva educativa e inclusiva implica no solo prevenir conflictos, sino también estimular el desarrollo psicomotor, socioemocional y cognitivo de las y los estudiantes. Cuando cada estudiante tiene la oportunidad de jugar, aprender y compartir en igualdad de condiciones, la escuela se convierte en un lugar donde se educa con justicia, comunidad y alegría.

Hace unos meses, la I.E. Fe y Alegría 19 de Huaraz lanzó oficialmente el proyecto Recreos Dinámicos Inclusivos (REDIN) con la participación de autoridades locales, docentes y estudiantes. El evento fue una fiesta de juegos, risas y demostraciones en vivo.
El equipo de Fe y Alegría 19 – Huaraz (Áncash) ha sido invitado a la ciudad de Lima para presentar esta experiencia en el II Encuentro Nacional de Educación Física “Compartiendo experiencias, Transformando aprendizajes” organizado por la Dirección de Educación Física y Deporte (DEFID) del Ministerio de Educación.
Allí, directores, docentes y especialistas de educación física de las Direcciones Regionales de Educación, Unidades de Gestión Educativa Local y de instituciones educativas de las 24 regiones de nuestro país conocerán esta propuesta que nació del patio de una escuela y que hoy inspira a muchas otras a hacer del recreo un espacio donde todos tienen un lugar para jugar y aprender.