LA ENTREVISTA

Octubre 2017

“Ser mujer no me limita para nada”

 

Pilar Donayre Reyes

Madre de familia
I.E. Fe y Alegría 59 – Pachacútec, Ventanilla

Cuando Pilar habla su mirada la acompaña. Habla de sus hijos y los ojos le brillan. Habla de coyuntura y los abre casi al límite. Confianza, sexualidad, valores, violencia, machismo… Ningún asunto le es indiferente. Se emociona siempre. Madre de tres hijos (21, 16 y 15 años), esta aficionada a la repostería (recomienda su pye de limón) reconoce que no pasa mucho tiempo con ellos. “El trabajo no me deja”, nos dice. Está agradecida con el colegio no solo por educar a sus hijos, sino a ella misma, a través de la Escuela de padres. “La vida a uno lo golpea, pero te enseña”, asegura. 

¿Qué piensa una madre al ver tanta violencia contra la mujer?
(Suspira) Si no respiro, ¡voy a salir con todos los demonios encima! Estas mujeres parece que no llegaron a valorarse, a quererse. Si yo me quiero, voy a hacer que los demás me quieran. Pero si yo no me quiero, los demás no me van a querer. En ese momento quizá ellas idealizaron al hombre, pensaron que les iba a solucionar todo… y dejaron que las maltraten.

¿Viste o viviste algo así?
(Piensa) Al principio, sí. Soy separada hace 15 años. He sido padre y madre de mis hijos. Una a veces piensa que si el hombre trabaja, él trae el dinero, pues yo dejo que todo pase. Y vas cediendo, tolerando. Pero llega un momento en que dices ¡basta! Yo vivo para mis hijos, no por mis hijos. Hay que diferenciar. Para mi hijo estoy aquí. Para mi hijo trabajo. Pero decir “Por mis hijos” es aguantar cosas, soportar, vivir con esa persona que no te quiere. Tenemos que legar a querernos. Yo no puedo permitir que nadie me dañe.

¿Crees que tiene que ver con un tema de educación?
Sin duda. Durante años nos han inculcado eso. La mujer tiene que quedarse en casa, lavando, planchando… O sea, él, por ser hombre, sí puede hacer lo que le dé la gana. Y una, por ser mujer, no. Y encima hay que ser sumisa y aguantar todo. No, definitivamente ya no.

Generación tras generación hemos crecido así…
Machista. Una educación machista. ¿Dónde está eso que tanto se habla de igualdad de género, que el hombre y la mujer son iguales? Es de la boca para afuera. Porque no se va a cumplir. Antes se decía “A la mujer, ni con el pétalo de una rosa”. ¡Y hoy la agarran con palo, con fierro y con todo! Siempre se ha dicho eso. ¿Y? Esto no cambia. Nunca se llegó a entender esa frase.

¿Crees que así deben formarse las nuevas generaciones?
No. No sé muy bien los detalles de eso de educación en género, pero sí estoy convencida que hombres y mujeres tienen las mismas capacidades, y nosotras podemos lograr cosas tan iguales o más. Ser mujer no me limita para nada. Yo he podido sacar adelante a mis hijos. Muchas lo hacen.

¿En Pachacútec también?
Bueno, todavía hay algunas mujeres a las que parece que la Escuela de padres les entra por un oído y les sale por el otro. Muchas todavía dicen: “No, es que mi esposo…” Y aguantan. No se dan su lugar. Y sus hijos, ¡su niña! va a aprender de eso que ve.

Con ciudadanos educados, ¿ocurriría todo lo que estamos viendo?
Si vemos a los niños como pequeñas semillitas, que tenemos que sembrar, y la vamos a cuidar, a regar con paciencia y vamos a tener un árbol que dé frutos, yo creo que vamos a cambiar. A los jóvenes de hoy ya no les vamos a cambiar su forma de pensar, ellos ya crecieron con esta visión tradicional y machista. Pero si empezamos desde ahorita, con los pequeñitos, enseñándoles a respetar, a entender que niños y niñas son iguales, que tienen la misma capacidad de hacer las cosas, se va a lograr.

¿El colegio es el único responsable de educar? ¿Y la familia?
Yo diría 50 y 50. La educación no es solo responsabilidad del colegio, también es responsabilidad de los padres. Mientras que nosotros los padres les enseñemos a diferenciar lo bueno de lo malo, en el colegio se les afianza lo aprendido en casa. Y, claro, Fe y Alegría ayuda mucho.

¿Valió la pena apostar por Fe y Alegría para educar a tus hijos?
Sí, valió la pena. Los chicos salen preparados. La educación es muy buena, salen preparados para el mundo de hoy. Y con valores. Mi hijo es un chico bastante maduro, centrado. Ahí les enseñan a respetar, a valorar a las personas, a creer que ellos pueden salir adelante.

¿Qué diferencias hay entre la educación que recibiste y la que reciben tus hijos?
En cuanto al colegio, yo diría que es casi igual. Lo que sí noto es que antes había más disciplina. En casa antes había más rectitud, nuestros papás te formaban, decían que teníamos que hacer las tareas de tal hora a tal hora; y si salíamos, había una hora límite… Ahora no. Los chicos andan fuera de control, sin normas, haciendo lo que quieren.

¿A qué crees que se debe?
Se han perdido los valores, ya no hay disciplina. Hoy, prácticamente todos los padres trabajan. Están poco tiempo con los chicos. Sí, lo reconozco, yo también, por el trabajo. Entonces el poco tiempo que estemos con ellos hay que conversar, enseñarles. Los padres hoy se dedican más a priorizar cosas materiales que espirituales y morales. Le falta algo, listo: le damos cosas. Y dejamos de lado lo importante.

¿Qué hacen en los momentos que estás con tus hijos?
El día libre que estoy con ellos conversamos, almorzamos juntos. Recuerdo mucho lo que me decía la hermana Gerarda (exdirectora de Fe y Alegría 8, el primer colegio en que estudió su primer hijo): “Deja tu casa patas arriba. Dale tiempo a tus hijos, quédate con ellos”. Y sí, lo hacía. El día que descanso me dedico más a ellos. No será mucho tiempo, pero antes que cantidad trato de darles calidad.

¿Qué les pides a tus hijos?
Que confíen en mí. ¡Y que no me mientan! (sonríe) Siempre les recalco que hagan las cosas bien. Y si van a pensar en hacer algo mal, que piensen las consecuencias.

¿Hablas con tu hija de sexo?
Sí. Hoy en día ellos no pueden salir a la calle con los ojos vendados. No podemos pintarles pajaritos.

¿A ti te hablaron de sexo a esa edad?
No. Antes ese era un tema uuufff…

¿Crees que aún hay madres o padres conservadores? ¿Que les da temor o vergüenza hablar de sexo con sus hijos?
Sí. Todavía hay. Pero ya deben ir soltando, dejando eso atrás porque los chicos saben más que nosotros.

¿Cómo los ayuda el colegio en ese tema?
El colegio ayuda. Tenemos la Escuela de padres. Se implementó también un programa de la Municipalidad llamado “Quiéreme”, que ayuda a los chicos a saber qué son ellos, cuánto valen. Creo que es un tema que debe estar presente en la currícula. Los chicos deben saber diferenciar sexualidad de sexo.

¿Hay muchos casos de embarazo en el barrio?
Sí, bastante.

¿Pero menos que antes? ¿O son más?
Son más. Es que hay mucho descuido, poca educación. Definitivamente estamos en una zona donde los papás trabajan y, más que nada, tratan de sobrevivir. Repito: “Yo vivo para mis hijos, no por mis hijos”. Hay que saber diferenciar. Ya, “yo recibo poco dinero, vivo en una choza, cumplo, sobrevivo, pero lo hago por mis hijos, es lo que me tocó vivir…” ¡No! Uno nunca debe dejar de hacer cosas o soportar cosas “por los hijos”. Hay que vivir para los hijos.

¿Nos tocó la época de los padres y madres ausentes?
Sí. Y en la Escuela de padres, ni hablar. A veces le digo a la directora: “Acá las mamás de Fe y Alegría son madres solteras o son viudas. Porque papás no se ven”. Será uno de cada diez. Todas somos mamás. Los papás dicen que trabajan, que no tienen tiempo. Y si van, lo hacen porque hay una faena que las mujeres no pueden hacer. O vienen por el sello. “No quiero pagar la multa”. Y no debe ser así. Si lo hago, si voy, es para ayudar a que mis hijos crezcan, que ellos sepan que estoy aquí para ellos.

¿Qué es lo que más has aprendido en Escuela de padres?
Uuff… Se aprende un montón. Pero lo que más rescato es poder darles esa confianza para que puedan decir las cosas. No solo son problemas, sino también cosas que quieren resolver y no pueden. Si tú no les diste confianza, en ningún momento van a confiar en ti. Por el miedo. “Si le digo esto, se va a molestar; mejor no le digo”. Hay que ayudarles a perder el miedo. Quizá sí, cuando nos lo cuenten nos molestará, pero después vamos a poder ayudarlos. Hay que darles confianza. Porque con gritos y con golpes no vamos a llegar.

¿Qué errores que cometieron contigo no te gustaría repetir con tus hijos?
Definitivamente, la rectitud. Imponer cosas. Antes la razón que te daban era una sola. “Porque no”. Hoy a los chicos no podemos imponerles las cosas. Hay que decirles el porqué. Darles razones.

¿Qué quieren ser tus hijos de grandes?
Bueno, mi hijo mayor estudia Ingeniería de sistemas, trabaja en un banco. El segundo va a estudiar artes gráficas, y la última quiere ser veterinaria.

¿Cómo te gustaría verlos en 20 años?
Verlos logrados. Desempeñándose en cosas que ellos eligieron, sin imposiciones. Quiero verlos felices logrando lo que ellos quisieron.

¿Y a ti? ¿Cómo te gustaría verte?
Un poco más tranquila, compartiendo ahora sí más tiempo con ellos. Y con sus familias.

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