LA ENTREVISTA

Agosto 2017

“Los valores son la clave del éxito”

 

Max Díaz Loa

Exalumno
I.E. Fe y Alegría 29 – Ventanilla

Son las 11 de la mañana y en la vereda central del campus de la Universidad Católica todos caminan a prisa. Max también. Está por empezar su clase de álgebra matricial y geometría analítica. Este joven de 17 años estudia el primer año de Ingeniería Industrial. Le encanta tocar guitarra, jugar fútbol y sacar a pasear a su perro. Le encantan los animales. “Cuando veo un perro en la calle, aunque esté sarnoso, me lo quiero llevar a mi casa”, nos dice. 

¿Qué te dejó más el colegio: amigos o valores?
Yo diría que es cincuenta y cincuenta. Yo llegué a Fe y Alegría en sexto de primaria, así que he conocido muchos amigos. Pero lo que me han inculcado en valores ha sido bastante. Los valores son súper importantes. Nacen en la casa, pero en el colegio los complementas.

¿Cuál es la principal “arma” que te dio Fe y Alegría para competir?
La parte académica, pero también la enseñanza de los valores. Yo siempre rescato el tema de los valores. Creo que una persona sin valores no va a llegar a nada. Los valores son la clave del éxito.

El valor que más te identifica…
Me considero respetuoso, buen compañero, pero sobre todo soy muy responsable. La responsabilidad para mí es fundamental. Si me comprometo a hacer algo, lo hago. No sé cómo, si tengo que amanecerme o sacrificar cosas, pero tengo que cumplirlo.

El profesor que más recuerdes y porqué
(Piensa) Uno de los que más me marcó es el profesor Miguel Huallanca, enseñaba matemáticas. Te hacía entender las matemáticas de manera clara, precisa, práctica. Su manera de enseñar era excelente. Y cuando tenía tiempo libre, te brindaba ayuda y no solo en temas de su curso.

¿Recordamos más a la persona que al docente?
Sí. Más que todo, uno valora a la persona. Ese profesor, por ejemplo, fuera de su área, te brindaba consejos, ayuda sobre orientación vocacional, actuaba como un psicólogo a la vez. Era fascinante.

¿Se hablaba de coyuntura nacional en la escuela?
Claro. Teníamos el curso Formación ciudadana y cívica. Y en ese curso había un espacio que se llamaba “Tu opinión importa”. El profesor ponía un tema polémico y los alumnos dábamos nuestra opinión, debatíamos, compartíamos ideas…

¿Dirías que eso ayuda a ganar autoestima?
Muchísimo. Te sientes con confianza, tú das tu opinión, y si alguien te refuta, tú sigues. Aprendes a construir tu punto de vista, a defenderlo, a ser crítico…

¿Qué opinas de la coyuntura nacional?
En nuestro país somos víctimas de la inseguridad. Y parece que no hay nadie que haga algo para erradicar la delincuencia. El caso Odebrecht, por ejemplo, deja mal al Perú. La coima, la corrupción, que llegue a las altas autoridades es una muy mala imagen.

¿Y todo es responsabilidad de nuestras autoridades? ¿Qué crees que podemos hacer como ciudadanos? ¿Cuál es el rol de ustedes, los jóvenes?
El Estado tiene su función. Pero también la ciudadanía. Si queremos un país mejor, desarrollado, los jóvenes tienen que poner de su parte. Y vuelvo a tocar el tema de los valores. Con educación, actuando con valores, éticos y morales, respetando las leyes, vamos a dar el ejemplo y construir una mejor sociedad.

¿Por qué la universidad y no un instituto técnico?
No desmerezco a quienes eligen una carrera técnica, pero en mi caso es un tema de vocación. Yo siempre quise ir a la universidad. En mi familia había abogados, entonces también había un poco de influencia.

¿Y por qué ingeniería industrial?
En un inicio pensaba estudiar derecho, pero en un examen vocacional me di cuenta que lo mío era la industria, los negocios. Pensando en qué carrera podía compatibilizar con mis gustos, averigüé y me decidí por esta carrera. Creo que ingeniería industrial te ofrece variedad de mercados en los que puedes desempeñarte.

Todavía no llegas al año, pero ¿qué es lo que más te ha enseñado la universidad?
Fuera de la formación académica, me ha ayudado en lo que es liderazgo. Hay cursos que fomentan mucho lo que es trabajo en equipo, talleres; además, aquí en la Católica hay ferias, eventos culturales, música… aquí se fomenta mucho el tema cultural.

Tú ingresaste por la Becas PUCP – Fe y Alegría, ¿no?
Sí. Felizmente tuve esa oportunidad. Desde que me enteré de esa beca me propuse alcanzar una. Ese apoyo es importantísimo. En todos los colegios, y no solo de Fe y Alegría, hay mucho talento. Entonces,  lo que hace la universidad es brindarles la oportunidad por medio de una beca para que puedan seguir una carrera profesional. Que universidades del nivel de la Católica brinden este apoyo a estudiantes de escasos recursos es fundamental. Creo que hay que buscar y reconocer el talento.

¿Qué debe uno priorizar? ¿La vocación o una profesión bien remunerada?
La vocación. La carrera que elijas te tiene que nacer, te tiene que gustar. Un estudio sin vocación no es estudio.

¿Cómo quisieras verte de aquí a 20 años?
Como una autoridad en el campo de la logística, conformando un grupo de personas que pueda optimizar una gran empresa.

¿Y cómo quisieras ver a tus compañeros del colegio?
Espero encontrarlos por las calles y que me digan “soy músico”, “soy escritor”, “tengo una familia”. Si no es con una carrera profesional, que realmente sigan lo que les gusta. Que tengan una buena vida. Que sean felices.

¿En tus planes está hacer algo por tu comunidad? ¿Por tu escuela?
¡Claro! Fe y Alegría es el colegio de mis amores. No lo visito por mis estudios, pero quiero volver. Quiero ir al bingo kermesse, encontrarme con mis compañeros, con mis profesores, con la hermana Mary Luz. Ahí pasé gran parte de mi vida académica. Yo siempre he pensado en apoyar a mi colegio, en infraestructura, en algo para mejorar la enseñanza… Y también quisiera ayudar a mi comunidad. Ventanilla es una zona pobre que poco a poco se viene desarrollando. Yo quisiera ayudar a que mi ciudad siga progresando.

Pensar en los demás…
Sí. Yo siempre digo que debemos velar por el bien común. Ah, y hay algo que también quiero hacer. Quiero poner un albergue para animales. Me encantan los animales. Cuando veo un perro en la calle, aunque esté sarnoso, me lo quiero llevar a mi casa. Pero son tantos perros, demasiados, en la calle, que no puedo llevármelos a mi casa. Así que más adelante, cuando ya tenga los recursos, pienso comprar un terreno y construir un albergue para poder cuidar de ellos.

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